viernes, 6 de septiembre de 2013

Discriminación por Orientación Sexual, una controversia que nos invita a reflexionar

Una controversia que puede ocurrir también entre nosotros

Hablamos de un tema que recientemente tomó estado público dentro de la sociedad estadounidense y  que bien puede suceder entre nosotros  presentando un dilema que  nos abre  a   una serie de cuestiones nuevas  sobre las cuales resultaría  interesante reflexionar con mesura y objetividad.
La historia ocurre una ciudad del interior de EEUU.  Dos chicas que se van a casar encargan su torta de bodas a una panadería del lugar.  Cuando el matrimonio dueño del comercio se entera que las mujeres son lesbianas le niega el servicio aludiendo razones de carácter moral y religioso.
A raíz de ello las dos mujeres decidieron  presentarse ante las autoridades alegando que fueron discriminadas por su orientación sexual.  Ante esa situación y el enojo de muchos conciudadanos los dueños del comercio decidieron cerrar las  puertas de la tienda  para seguir trabajando a pedido  desde su casa.

“No tenemos nada contra los homosexuales (?)… esto sólo tiene que ver con nuestra moral y nuestras creencias religiosas” comentó uno de sus dueños que en un reportaje para la cadena cristiana CBN (Christian Broadcasting Network)  dijo que “los activistas LGBT han usado tácticas mafiosas para obligarles a cerrar su negocio”  Según sus propios dichos todo obedece a su creencia de que el matrimonio es una institución ordenada por Dios en Génesis 2:24.

Un cliente vecino dijo  a la prensa que le “entristece enterarse acerca del cierre del negocio y que es  terrible vivir en un país donde nuestros ancestros lucharon por las libertades para que ahora se critique y amenace a algunas personas simplemente por lo que creen”


Esta historia  nos invita a pensar  sobre la legitimidad de alguien pueda negarse a ofrecer un servicio en base a determinados principios  como ocurre  en este caso con  los religiosos que si bien pueden ser muy discutidos, forman parte del derecho que tienen todas las personas de ejercer su fe y sus creencias.  Sin embargo es cierto que la negativa responde a una actitud de discriminación que  por ejemplo en otro tiempo podría haber involucrado a alguien  de color, o de otra religión, que sería más o menos lo mismo. Entonces   ¿Qué hacer?  ¿ esta clase de discriminación es un derecho y una libertad? ¿En términos de justicia  resulta éticamente  inaceptable?  ¿podrán existir ciertos límites o restricciones a la libertad de uno o de otro, en este caso de vender y de comprar? ¿Qué es lo correcto en un caso como este?.  Todas éstas son preguntas que se plantean y  que ameritan una sana discusión.

Los dueños de la panadería dijeron "que permanecerán firmes y que la libertad religiosa ya no es una libertad... es increíble que ya no podamos practicar nuestra fe?  .... ¿tienen razón?

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